FECISO

Publicado en: 1 noviembre, 2017 | Por J. Manuel Sánchez

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Aritz Elguezabal: “Todo empezó con una multa que me pusieron”

El thriller melodramático ‘Un mañana mejor’, de los realizadores Aritz Elguezabal y Mikel Román, se ha llevado el Premio Feciso, que se otorga al segundo mejor cortometraje de ficción y por la que protagonista, el veterano y respetado actor Kandido Uranga (Zumaia, Gipuzcoa), ha recibido el Premio a la Mejor Interpretación Masculina. Esta película, que habla de la redención y el perdón,  galopa a un ritmo contumaz en el circuito de festivales con 9 selecciones y 4 premios en su haber.

‘Un mañana mejor’ es un corto que, con escasos medios, consigue un resultado exitoso. La aceptación en los festivales así os avalan, lo que demuestra que se puede hacer buen cine con pocos recursos. ¿Os esperábais la acogida que estáis teniendo?

Pues en principio no, porque con este corto el salto en festivales ha sido muy alto tanto en selecciones y premios con respecto a los anteriores que habíamos hecho, aunque también sabemos que las trayectorias suelen ser ascendentes; se va mejorando y tarde o temprano la aceptación va pareja a esto. En general estamos muy contentos de cómo está marchando

¿Cómo surge la idea para el guión de este corto?

Para escribir mis guiones me suelo basar en las relaciones que mantengo con mi propio entorno y a partir de esas vivencias voy anotando ideas. En el caso de este corto, tuve una serie de experiencias que fui  conectando a la construcción de un personaje – en este caso el personaje principal – y desde ahí se fue tejiendo la historia. Todo empezó con una multa que me pusieron (risas)

El resultado de la película nos obsequia con el privilegio que toda obra debería concedernos, el de la reflexión. ¿Es lo que pretendíais?

Tratamos de examinar lo que nos rodea para expresar que todos tenemos culpa de lo que nos sucede. Si nos detenemos en las relaciones humanas del protagonista, observamos que con su hija no existe una unión especial, porque probablemente él habrá sido distante con ella desde joven. En el caso de los amigos, la relación que mantiene es muy falsa y se puede intuir que es fruto de que en el pasado habría tenido una amistad de juergas sin base afectiva real… con esto queremos transmitir que el problema no está solo en los de “arriba” (con los políticos, etc.), sino que parte, en gran medida, de cada uno de nosotros y de lo que hagamos en nuestra vida.

La crisis social tan grande que vivimos queda reflejada en vuestra película, pues se representa la degradación moral del ser humano a todos los niveles y en diferentes contextos. ¿Por dónde piensas que hay que empezar a cambiar las cosas?

Las cosas hay que empezar a cambiarlas siempre desde uno mismo y desde tu autoreciclaje. No podemos pretender por el solo hecho de haber votado en las elecciones que me resuelvan todos mis problemas sin yo hacer nada. Y hay que comenzar con el día a día, porque si consigues influir a alguien con cualquier acto, aunque sea mínimamente, ya será un pequeño paso. Y si mil personas dan un pequeño paso, ya será un gran paso. A esa gente que te dice que eso no lo hace nadie más hay que contestarles que prueben a hacerlo, ya que por lo menos sus propios hijos les seguirán y así, poco a poco, se irá extendiendo.

El personaje protagonista encarna una dualidad interesante, pues nos plantea a modo de fábula la idea de que lo correcto o incorrecto es relativo

Al final, el bien y el mal puede ser algo muy subjetivo, pues el propio personaje al principio tiene muy clara su decisión, pero cuando llega el momento de hacerlo le brotan las dudas. En el caso que hace referencia al asesino de sus hijos sí se ve más clara la diferencia. Pero si bajamos los escalafones, que sería el caso de este personaje, él en parte es culpable de lo malo que le pasa, por la forma en que se va relacionando con su entorno inmediato y al final de sus días le va a quedar quedar un asiento en la conciencia de haber hecho algo más para cambiar el rumbo de las cosas.

Hay una crítica latente en la película de la cual se extrae un mensaje globalmente desencantador, pero que arroja una brizna de luz. ¿Queríais transmitir algo en este sentido?

Tanto en el enfoque que doy cuando escribo mis historias como en mis ideas personales sobre la vida, impera la misma filosofía, es decir, que por muy mal que que esté todo, siempre habrá una luz que empuje a tener la esperanza de que todo puede cambiar con poco que hagas.

A pesar de ser un corto de bajo presupuesto, se aprecia el uso de elementos artísticos y técnicos muy eficientes que consiguen convencernos y causarnos impacto con la trama. ¿Qué fue lo que más os costó del rodaje?

En cuanto al aspecto económico, un rodaje siempre va a ser caro por poco dinero que te gastes. En nuestro caso nunca hemos recibido ningún tipo de subvención, así que te vas buscando la vida en plan una cosa que compras por allí, otra cosa que te prestan por allá…pero donde más dinero te dejas es en que el equipo esté cómodo y sienta que está en un rodaje profesional, y esto significa costear desplazamientos, hoteles, dietas… En un plano más técnico, lo más costoso es el sonido, sobre todo cuando tienes muchas localizaciones, y en este corto hubo muchas localizaciones distintas dentro de la misma zona, por lo tanto ha sido un trabajo más duro de producción. Si hablamos de dispositivos, también hemos pasado de grabar de formato DSLR (en nuestro primer corto) a 4K, que supone un salto tecnológico importante en el que se aprecia una evolución y se nota en la factura de las películas.

Forograma de ‘Un mañana mejor’

¿Podéis revelarnos algún truco técnico con el que consiguiérais un resultado de diez con pocos medios?

Nuestro corto está grabado en un tono más clásico, como se rodaba en el cine negro antiguo, con poco uso de la cámara, lo que le da un ritmo más lento. No siempre es fácil que una peli con estas características tenga cabida en los festivales, pero aún siendo así está teniendo una aceptación bastante maja. Nosotros hemos jugado un poco, sin intención de ser pretencioso, a lo que hacía John Ford, que apenas movía la cámara y no se curraba en exceso el escenario, pero sí jugaba con los actores. Entonces, dándole preponderancia a esto, es decir, si los actores son verosímiles y lo que cuentan es creíble e interesante, no es tan necesario que el resto luzca tanto.

Según hemos sabido, las dos cabezas visibles sois Mikel Román, en la dirección de fotografía, y tú en la dirección de actores, y aunque ambos rezais como directores del corto, ¿alguno ha llevado más el peso de la realización?

La dirección ha sido bastante compartida, aunque las composiciones de planos las ha llevado más Mikel y yo me he dedicado sobre todo a la composición de personajes, de entradas y salidas. En los anteriores trabajos solíamos trabajar más separados, pero en este corto al haber más localizaciones y poco presupuesto, hemos tenido que desdoblarnos y estar ambos un poco en todo. En otros ámbitos sí que cada uno se encarga de una cosa, por ejemplo, yo me he ocupado más de la preproducción, otra parte del equipo se ha encargado de las localizaciones y de cuestiones como la luz, tener las infraestructuras a punto y muchas más cosas que hay que contemplar.

¿Se antoja complicada la empresa de codirigir?

Sí, porque el cine es una dictadura en la que, aunque exista un trabajo de equipo, al final la última palabra la tiene el mismo, el director. En nuestro caso, al estar compartida la dirección, hay que delimitar muy claramente la idea antes de rodar y no saltársela. Por fortuna, para este cortometraje en concreto, se daba la circunstancia de que Mikel y yo habíamos trabajado mucho juntos, y como sabíamos lo que cada uno iba a pedir, hicimos nuestras concesiones previamente para que cuando comenzara el rodaje todo fluyera más rápido. Pero somos conscientes de que somos unos “rara avis”, porque normalmente la responsabilidad la suele asumir en la mayoría de los casos una persona y es lo normal, porque si algo sale mal, todo recaerá en esa única persona.

¿El cine independiente tiene una distribución efectiva?

Si hablamos de cortos, es complicado, porque todo el mundo hace un cortometraje hoy en día y a todos los festivales se presentan muchos, por ejemplo, a este le pueden llegar unos 1000 cortos. Cualquiera puede rodar con una cámara o presentarse a un festival sea de mayor o menor calidad. Entonces, hay que tener en cuenta que a cuantos más festivales presentes tu trabajo más posibilidades tienes de que te seleccionen en uno. Por eso yo recomiendo que si puedes manejar algo de capital, es mejor dejarle esta tarea a unos terceros, que te lo van a mover mejor y ese tiempo te lo ahorras tú.

 

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